No es mi intención crear un blog, nunca lo fue, pero ante el cruel caso de maltrato sufrido por mi hijo, me vi obligado a utilizar este medio como única vía que queda para tratar de romper la gruesa coraza que han formado la indiferencia social, reflejado en el acto de creer que si no lo pienso no me afecta, la lenta y ,muy atrofiada acción burocrática y el tratar de hacernos creer mediante el poder político que si nadie lo sabe, a nadie le afecta.
Como este no es un blog, si no mas bien una simple concatenación de sucesos, los cuales han permanecido ocultos por demasiado tiempo y los cuales deben ser echos públicos, voy a comenzar por el echo esencial, el que da origen a toda esta situación, un echo que ustedes podrían creer de otros siglos en otras sociedades mucho menos civilizadas, una sociedad donde se permitía juicios inquisitorios en el cual el acusado solo podía perder o perder y a la cual se enfrentaba sin defensa alguna mas que su FE
Ustedes pensarán que esos sucesos ya no existen, y mucho menos en el salón de clases a cargo de una profesora muy temerosa de la palabra del señor, pensarán que desvarío al pensar que una profesora ya madura, apuntaría su dedo contra un niño de 11 años para acusarlo de abusos contra sus compañeras, en frente de toda la clase, humillándolo en frente de quienes se suponen, son sus amigos, jamás creerían que dicha profesora instaría a una niña a realizar tocaciones al cuerpo de un niño, pensarán que eso deben ser elucubraciones de una mente afiebrada.
desgraciadamente no es así, esto echos sucedieron y sucedieron aquí mismo, no en Nigeria o en Nepal, sucedieron aquí, en un salón de clases del Liceo Anibal Pinto Garmendia de Iquique y no fue el siglo XV, el calendario marcaba el 2 de diciembre de 2011 y el perpetrador no fue un verdugo anónimo, la inquisidora tiene nombre, se llama Maria Antonieta Gonzalez, al momento, profesora de ciencias naturales del 6ºA y que actualmente continúa ejerciendo como profesora de 2º básico, acumulando presión para un dia explotar sobre cualquier otro niño que amenace ser diferente.
Relataré los echos lo mas cronológicamente que pueda, esperando comprensión ya que esto sucedió en un salón de clases lleno de niños de 11 años y cuyo único testigo adulto es la profesora misma quien por razones obvias no pretende entregarme su testimonio.
No deben quedar impunes ni ocultos, hechos aberrantes como este, cualquier medio, que ayude a difundir esta injusticia e impedir que otro inocente niño sea víctima, sirve de advertencia a padres y apoderados, besos y abrazos mis bendiciones a tu hermosa familia y fuerza desde Viña del mar
ResponderEliminarGracias Verónica, mientras me quede fuerzas, seguiré luchando por justicia, hay veces que me siento falto de apoyo y estos comentarios son muy importantes para seguir adelnate
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